viernes, 21 de abril de 2017

5 llibres que regalaria a un/a militant d'esquerres

1. Historia económica mundial: una introducción. Robert C. Allen (Alianza editorial)


2. El regreso de Keynes. Robert Skidelsky (Crítica)


3. Contra la troika. Costas Lapavitsas i Heiner Flassbeck (Akal)


4. Después de la teoria. Terry Eagleton (Debate)


5. La globalización del capital. Barry Eichengreen (Antoni Bosch ed.)

lunes, 12 de septiembre de 2016

Sobre “La paradoja de la globalización” de Dani Rodrik (I)



Tiempo atrás, un productor de bolígrafos turco cayó en gracia cuando su empresa logró aumentar beneficios gracias a un aumento las barreras comerciales. Cualquier economista convencional opinaría que la decisión del Gobierno turco fue equivocada; que los valores del libre comercio son los estamentos básicos para la prosperidad y la paz, en contraste con el proteccionismo, que son políticas asociadas al atraso económico y al populismo.

No obstante, la intervención del Estado en asuntos comerciales permitió al productor de bolígrafos ahorrar para poder financiar los estudios en Ciencias Económicas de su hijo en la prestigiosa Universidad de Harvard. A día de hoy, su hijo, el distinguido especialista en comercio internacional Dani Rodrik, puede usar esta curiosa paradoja biográfica para mostrar a sus alumnos de la Kennedy School lo variante que puede ser el término “prosperidad” según a quién preguntes.

“La paradoja de la Globalización” de Dani Rodrik (Antoni Bosch editor, 2012) es una obra divulgativa que pone en duda el relato y la deseabilidad de la globalización como fenómeno irreversible. El autor, que no se lo puede considerar un activista antiglobalización, cataloga las dos grandes transformaciones del capitalismo en las últimas décadas y explica de forma convincente los peligros de una globalización no armonizada con los Estados.

En primer lugar, menciona al Capitalismo 1.0, el mundo pre-Bretton Woods, comprendido entre el ascenso y las consecuencias de la I Globalización donde el Estado jugaba un papel discreto en la economía. Y en segundo lugar, el Capitalismo 2.0, que se establece en Bretton Woods y que acaba mutando en las políticas dirimidas en el Consenso de Washington donde, con matices, el Estado juega un papel más protagónico en los asuntos económicos. 

El devenir de los acontecimientos de las últimas décadas ha puesto fin a una era y, según Rodrik, nos encontramos en el momento de definir el “Capitalismo 3.0”. El autor se plantea el qué hacer bajo una construcción teórica, fuertemente inspirada en la Trinidad Imposible, que define como “El Trilema de la Globalización”. Éste, consiste en que el mundo actual es incompatible con la convivencia de tres fenómenos: la Hiperglobalización, el Estado-nación y la Democracia. De este modo, el “Capitalismo 3.0” tendrá que escoger entre dos de estos tres factores.

Aunque los entusiastas de la Globalización se ocupen de obviarlo, Rodrik relaja los supuestos de los fuertes beneficios a escala de una mayor integración económica y establece que, para él, el Capitalismo 3.0 debería estar caracterizado por fuertes Estados-nación bajo el control de democracias consolidadas, es decir, una globalización “atemperada”. De este modo, el prestigioso economista rechaza frontalmente -por no deseable ni realista- la idea de la liquidación del Estado-nación y la llegada de la “Gobernanza Global” para la próxima era.

Donde el mainstream a izquierda y derecha observa la Globalización como un proyecto irreversible el autor ve, simplemente, diferentes estrategias económicas. Para él, la estrategia de “mayor integración, mayor crecimiento” ha mostrado un pobre desempeño económico por lo que hace a la evolución de la desigualdad y el crecimiento económico. A la vez, la presenta como una propuesta con poco recorrido debido a que un aumento total del aperturismo comercial sólo nos llevaría a un incremento de un tercio del 1% del PIB mundial a diez años y seguiría sin solucionar la cuestión clave: el aumento de las desigualdades. 

Rodrik abre horizontes alternativos a los hegemónicos mostrando estrategias de desarrollo que se han dado o  se están dando en el mundo. En esencia, la panorámica que nos deja ver es que ahí donde ha habido mayor participación del Estado, ahí donde se ha protegido temporalmente a la industria menos competitiva, es donde a largo plazo se ha mantenido un desempeño macroeconómico más saludable. Es decir, aquellos países que mejor se han globalizado son aquellos que, vía otro equilibrio Estado-mercado, han mejorado su capacidad productiva antes de dejar entrar la competencia internacional.  

De forma escueta y poco clara, Rodrik considera que la Unión Europea es harina de otro costal. Afirma que las diferencias que hoy hacen imposible la Gobernanza Global no son tan elevadas en el caso europeo. Las interesantes disquisiciones del autor se emborronan entorno a la proyección teórica y la realidad práctica. Rodrik mezcla su optimismo analítico para Europa con ejemplos prácticos contradictorios con el mencionado optimismo, por ejemplo, el caso de la crisis de capitales lituana. ¿Qué hacer ante una crisis de capitales si se persigue ciegamente la gobernanza europea? ¿Los problemas de la Eurozona pueden esperar a que Europa se constituya en nación? Si el Estado puede gozar aún de buena salud, ¿por qué no plantear escenarios alternativos al federalismo europeo? El economista turco se queda a medio camino de resolver nuestra particular paradoja europea.

Finalmente, el autor traza a grandes rasgos lo que debiera ser el próximo orden económico internacional ante el pobre desempeño de la economía internacional incluso después de la creación de la prometedora Organización Mundial del Comercio (OMC). Estas propuestas, aún a falta de ser desarrolladas con mayor consistencia, diseñan un mundo donde los nuevos acuerdos internacionales -inspirados en la lógica de la segunda posguerra- dibujan un mundo donde los Estados-nación aún tienen margen para realizar políticas económicas propias que permitan la democracia y la reducción efectiva de las desigualdades: toda una oda a que los Estados persigan sus propios objetivos nacionales.  Sin duda, el autor nos plantea reflexiones pertinentes para tiempos cambiantes.

Dani Rodrik, La paradoja de la globalización: democracia y el futuro de la economia mundial, Antoni Bosch editor, 2012, 366 págs.



martes, 26 de julio de 2016

Ni demòcrates ni keynesians: neoliberals!


 Font: eldiario.es

ICV ha demanat a la Comissió Europea que pressioni al govern de Rajoy per a que tiri enrere la reforma fiscal impulsada fa uns mesos amb la fi d'alleugerar l'indicador de dèficit públic, i així, evitar o moderar la sanció per desequlibri "excessiu". Sens cap mena de dubte, la regressivitat de les reformes del PP no haurien d’escatimar en crítiques i propostes alternatives. No obstant, resulta realment preocupant la lògica en que els progressistes catalans es relacionen amb la Unió Europea. Analitzem-ho.

ICV demanant que la Comissió Europea (CE) apreti al Govern per a tombar la reforma fiscal és en el fons demanar que una institució poc democràtica -CE- imposi polítiques fora del seu marc competencial a un Estat on  hi ha sufragi universal. No seria poc habitual que la CE s’excedís en les seves “recomanacions”, la crisi del euro ens ha deixat greus episodis d'intervencionisme europeu en assumptes de política domèstica – Mario Monti és un bon reflex...- No obstant, la pregunta democràtica-progressista: qui ha votat la concessió de la política fiscal espanyola al senyor J.C Juncker o al senyor P. Moscovici? Per què el senyor Urtasun demana que es pressioni des de instàncies no sotmeses a sufragi universal? En quin moment els progressistes catalans han acceptat el marc ideològic del memoràndum -en alguns casos oficial i en d’altres oficiós- al que estan sotmesos els treballadors de l’Eurozona?  Delirant. I tot això acompanyat d'una tímida retòrica contra les normes de la governança econòmica, però sense plantejar desobeir-les per irracionals, injustes i  poc democràtiques.

L’eurodiputat ecologista Urtasun recorda que França i Alemanya ja van incomplir inicialment el Pacte d'Estabilitat i "Creixement” justificant així el poc sentit que té sancionar a Espanya, perquè al cap i a la fi, pecadors ho som tots. I és cert. França va incomplir reiteradament de 2002 a 2005 (4 anys) amb una desviació mitjana respecte el 3% del 0.4% del PIB. Alemanya va incomplir de 2001 a 2005 (5 anys) amb una desviació mitjana respecte el 3% del 0,7%.

La no-sanció d’aquests incompliments resulta un precedent que resta credibilitat a la norma, no obstant, no és menys cert que Espanya durant el cicle econòmic iniciat al 2008 ha incomplert considerablement més que França i Alemanya. Com indiquen les dades, Espanya del 2008 al 2015 no ha donat la talla en l’assumpció religiosa del objectiu fiscal, concretament, de mitjana la hisenda espanyola s’ha desviat 4.83% respecte l’objectiu original -i distòpic- del 3% assumint de mitjana un dèficit del 7.83%. No obstant, tot i que França també ha incomplert de 2008 a 2015 ho ha fet amb una desviació inferior: 1.825%. L’Alemanya en aquests darrers 8 anys ha incomplert només en dos ocasions (2009 i 2010) amb una desviació respecte el 3% poc important: 0.7%. I no només respecte França i Alemanya, durant aquest període la hisenda espanyola ha pecat considerablement més respecte la mitjana de dèficit de la Unió Europea (desviació de 1.125%, mitjana 4.125%) i l’Eurozona (0.78%, 3.78%).

Tot i que la bancada ecologista reconeix que les “normes europees no funcionen” -en curt, no generen creixement i ocupació- no ens acaben de concretar qui s’equivoca. Si s’equivoca el govern espanyol aixecant el peu de l’accelerador del equilibri fiscal (per electoralisme), la Comissió Europea per considerar castigar aquells Estats Membres de l’Eurozona que incompleixen les normes per sobre de la mitjana europea o aquells Estats Membres que -intentant cenyint-se a les normes comunitàries-  han fet un fort ajust fiscal -pagant un cost social i polític alt- i que ara veuen que es podrien haver pres amb menys rigor la ceremònia del dèficit. (p.e Itàlia).

En essència, el que no queda massa clar és l’opinió d’ICV sobre el sentit polític del dèficit. És a dir, si el dèficit públic és part de la solució o part del problema. Al cap i a la fi, si es creu el relat macroeconòmic neoliberal amb l’afegitó progressista i economicista de les polítiques “socialment eficients” – tanmateix presents a les tesis neoliberals de Williamson del Consens de Washington!- o si assumeix el relat keynesià de la crisi, i accepta doncs, que la recuperació només serà possible amb una forta participació del sector públic, i per tant, acceptant que es necessitaran grans dèficits públics i una política monetària expansiva que arribi a les butxaques de la gent.


En conclusió, el drama dels europeistes de progrés avui no és únicament la inviabilitat de plantejar alternatives fora de la presó auto-imposada de la unió monetària... Al cap i a la fi, es d’obligat  respectar la llibertat religiosa també en aquest sentit... Sinó que la retòrica del “més Europa” hagi portat als progressistes catalans a no ser ni políticament demòcrates ni econòmicament keynesians, sinó simplement neoliberals. 
  

sábado, 11 de junio de 2016

La izquierda ante las políticas de austeridad: lecciones y mitos de la deuda alemana

Desde mediados de 2010 la Eurozona está experimentando una crisis estructural propia de un diseño defectuoso de la Unión Económica y Monetaria (UEM). Hoy por hoy, se mantiene la integridad del área monetaria a causa del desarrollo de unas medidas comunitarias excepcionales.

A grandes rasgos, por una parte, se ha creado el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Por otra, menos original, se han reforzado las paredes maestras del Tratado de Maastricht (1992) y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (1997) con el llamado Pacto Fiscal Europeo (2012); en términos generales, suponen una revalidación institucional de las políticas de consolidación fiscal.

No obstante, aunque la evidencia empírica ha indicado en numerosas ocasiones el potencial destructivo de la llamada austeridad expansiva, el directorio europeo ha señalado la necesidad de ser estrictos con los objetivos de déficit; ya que, argumentan, que esta es la razón principal del retraso en el crecimiento potencial de los países de la zona euro y la debilidad exterior de ciertas economías periféricas. Esta ortodoxia en política económica está llevando a límites interesantes al Banco Central Europeo (BCE), que se está viendo obligado, ante la losa deflacionista y el riesgo de default de algunas economías, a decir y hacer cosas poco habituales dada la naturaleza inicial del euro.

martes, 1 de septiembre de 2015

Después de Syriza - Entrevista a Stathis Kouvelakis (Jacobin Magazine)

Cuando Alexis Tspiras renunció a su cargo de primer ministro a principios de este mes y llamó a elecciones anticipadas, marcó una nueva etapa en la batalla entre Grecia y sus acreedores.

Para Tsipras, las elecciones del próximo mes representan un intento de asegurar un mandato para el acuerdo que ya ha firmado. Sin embargo, el índice de aprobación del ex primer ministro se ha reducido de 61 por ciento al 29 por ciento en el último mes. Casi el 80 por ciento de los votantes dicen que están decepcionados con el desempeño de Tsipras en el cargo. Y el 70 por ciento piensa que el paquete de rescate que aprobó dará más dolor económico en comparación con los dos acuerdos de austeridad anteriores.

Es a este descontento al que la Unidad Popular, una nueva formación de los miembros disidentes Syriza y otras fuerzas anti-austeridad, espera dar expresión institucional.

En esta entrevista reciente - realizada por Thomas Lemahieu para el periódico francés L'Humanité - Stathis Kouvelakis, un miembro de la dirección de la Unidad Popular, discute el programa contra el memorándum de la formación, cómo encontrar aliados fuera de Europa, y lo que la Unidad Popular desea lograr.

viernes, 31 de julio de 2015

El euro, como el patrón oro, está condenado al fracaso, Ann Pettifor

El 20 de julio de 2015 Jacques Delors llegó a la edad de noventa años. El presidente Hollande saludó al anciano estadista y dijo en el Journal du Dimanche, que "en la última semana el espíritu europeo (había) prevalecido" por hacer frente a la crisis griega. Esto se refiere a las largas, brutales e históricas negociaciones durante la noche del 12 de julio, entre los líderes de la zona euro y Grecia - y para la posterior capitulación de Grecia a las condiciones económicas micro y macro establecidas por los acreedores. Para muchos, sin duda incluyendo Delors, "el espíritu europeo" parecía haberse evaporado por completo.

Como resultado de la debacle griega, y de la creciente divergencia económica en todo el continente, la arquitectura del sistema euro es decididamente inestable. Muchos esperan que Grecia salga de la eurozona en algun momento. Alemania promueve positivamente este final. Hay algunos que creen que la zona euro en su conjunto va a colapsar, Alemania siendo el primero en salir. La zona euro se acerca a un momento trascendental, ¿Como aquel día de septiembre de 1931, cuando Gran Bretaña abandonó el patrón oro? ¿Una salida que muchos habían creído imposible? ¿Una salida que condujo rápidamente a la recuperación económica? ¿Puede el sistema del euro realmente ser comparado con el patrón oro de los años 1920 y 1930? Creo que sí.


lunes, 27 de julio de 2015

Lo que China debe aprender de la lección griega, Barry Eichengreen

La crisis griega y el fuerte aumento de la volatilidad en los mercados bursátiles chinos han sido las dos fuentes principales de noticias financieras - y preocupaciones - en los últimos días. Sin duda, la situación en Atenas y Shanghai son muy diferentes, sin embargo, tienen denominador común de implicaciones.

Las raíces de la crisis griega se remontan al menos a 2001, cuando Grecia adoptó el euro. Todo el mundo - tanto los líderes griegos y sus contrapartes en Europa - sabían que Atenas tenía problemas de corrupción y de gobernanza. Pero la creencia ingenua en el fenómeno, fue que anular la opción fácil de la inflación y la depreciación monetaria obligaría al país a ponerse en forma. El gobierno tendría que eliminar los déficit presupuestarios excesivos. Habría que impulsar reformas estructurales dolorosas. La disciplina de los mercados no dejaría otra opción.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Cómo se explica que la economía alemana haya acabado convirtiéndose en la economía central de la Unión Europea?

La alta fiabilidad de la economía alemana durante el último siglo, esto junto su credibilidad en política monetaria durante buena parte del proceso de integración europea son unos ingredientes básicos que han permitido a Alemania tener una papel de liderazgo en Europa y el mundo. Otro elemento magnífico para la economía alemana ha sido la adaptación de su industria, la capacidad de conversión de manufacturas intermedias a una industria más compleja e intensiva, por ejemplo, el automóvil.

En los planes geopolíticos y estratégicos para el establecimiento del nuevo orden mundial después (y a finales) de la IIGM, en primera instancia, Alemania no era una pieza de ese nuevo puzzle. Es más, fue una máxima la neutralización y la división de Alemania para evitar que volviera a tener un alto peso relativo a nivel político y económico a escala mundial. Muestra de ello fue el Plan Morgenthau (1944).

No obstante, Alemania nunca fue una pieza fácil de substituir. Si dentro de los nuevos planes para este nuevo orden, Japón jugaba un papel indispensable en el continente asiático ante la desafortunada guerra civil en China (1927-1950), Francia debía jugar un papel substitutivo de Alemania para Europa. Eso no fue así por distintos motivos, uno de ellos fue la incapacidad de Francia de crear una industria de consumo y bienes intermedios, la incapacidad de ejecutar un nuevo liderazgo para Europa forzó a las fuerzas aliadas a un nuevo replanteamiento de la construcción europea y el orden mundial, donde Alemania, necesariamente tenia que jugar un papel.